jueves, 23 de abril de 2009

Quiero ser como Jenna Haze


Cómo dijo alguien por ahí, un anónimo, esto no aporta nada, si claro, el objetivo es aportar a la luz o luz clarita de la life, la existencia, la profundidad, jejeje o para ser más específico, literatura si se considera a la literatura algo del espíritu, una proyección, un haz de luz u otras tamañas cosas cursis e imbéciles. Mejor lea la biografía de Dalai Lama. Imposible. Las putas nunca han aportado ¿O sí? El ejemplo de a continuación ya es un lugar común: María Magdalena, la puta, aportó en la difusión del cristianismo. Fue la zorra del cristianismo, la religión por estos lados. -prefiero a los curas que esos weones musulmanes, de repente sale un cura rico- Contradicciones como todas aquellas que habitan en nuestro cerebro. La dualidad o las apariencias. No vivimos como pensamos. No. En Chile a esto, le llamamos doble estandar.
Desde ahora escribiré como Antonia, la puta bisexual que soy, la real.
Si usted esto lo lee como literatura bien por usted, o si lo lee como entretención también, o si usted es perverso asumido mejor. Si lo lee a escondida, está mal. Hoy es el Día del Libro, lindo en verdad. Entre cachar y leer, prefiero cachar. Tan muy fomes los libros, al igual que los escritores. Todos tipos feos, algunos regordotes, socialistas trasnochados, etc medios barbudos que fuman cigarros para verse más cool. También los hay los que escriben por encargo de las editoriales biografías de jugadores de fútbol o héroes nacionales ¡¡Qué asco!! Podrá decirme ahora, que soy una escritora resentida, jejejej, me gusta eso, al igual que escritora frustrada, etc, me gustan esos nombres.
Esto está repetido, pero lo que usted lee es parte de la realidad, nada más ¿O no le gusta culear? A mi sí, me encanta culear, es lo mejor que le puede pasar al ser humano. Los hollitos húmedos son lo mejor, sí. Júzguenme. Los machistas me dirán maraca, los calientes puta y así sucesivamente. Me gusta lo de cachonda. Me lo dijeron en México, por el año 1998. Cachonda. Linda palabra. En México, en una feria media calentona del DF, bebí una sopa que se llamaba Sopa Cachonda, algo así como el viagra femenino. No le digo como que dejé al hombre, la pichula parecía de ule. Me tuve que tirar a otro y después a otro. Rico. El pico siempre es bienvenido por la zorra; por el culo ya es otro tema. Un día escribiré lo que hice en Cancún.
Basta de antesalas, el objetivo de esto es declarar mi adicción a Jenna Haze. La amo. Me gustaría que una como ella, me folle, me chupe el clítoris, me coma, me meta un pichula d eule por la zorra y después por el culo (mentira, jejej). Me gusta Jenna Haze, por sus perfil fino, sus ojos, su rostro alargado y por su culo.
Se viste como lola, además, como teen. Hace porno teen. La he visto con una polerita amarilla bien ceñida, chupando unas pollas de 22 centímetros. Y lo peor, metiéndose esas pollas en su culito rosado, estrecho. Jenna debe tiene 28 años, pero representa con tanto maquillaje una chica de 20 o algo así. Te veo en: http://www.jennahaze.com/ No tiene mucho seno, es flaquita, como modelo. Rica. Podría escribir más de Jenna, pero me dio hambre y Alejandra, mi pareja, tiene lista la cena. Voy y vuelvo.
idola

jueves, 5 de marzo de 2009

Turismo en disco de ARICA




De lujo la temperatura en el Norte con el Negro Mafla.

(la foto vale mil palabras, dice el dicho).


o también UNA RADICAL CHUPANDO EL PICO A UN DC (revisar el tatuaje de Negro Mafla).

y que cuentan las malas lenguas, ah, ah... jejejeje ¿Fue parte del festejo de un cumpleaños? ¿Choripanes?

Unica, grande y nuestra, grande la gordita.

jueves, 26 de febrero de 2009

La ciudad de los cornudos


En el centro de calle Tarapacá de la Oficina Salitrera Victoria estaban las dos escuelas: la de Hombres Nº 51 Gustavo Soto Arancibia y la Nº 44 de Niñas. Pegadas a estas se encontraba el cuartel de Carabineros y el de Bomberos. La cuarta parte de esa cuadra pertenecía a Carabineros residentes donde habitaban el cabo Jeria que años después, en otra destinación, se quitó la vida al saber que su bella esposa le ponía los cuernos; el cabo Chimaja, conocido por su demencia de barrer a diario toda la cuadra y hasta el techo de su casa; el sargento Sánchez que jubiló en la Serena esposo de doña Georgina y padre de "Cachitín"; el cabo Espinoza que después de jubilado se enroló como vigilante en un banco de Iquique y también recuerdo a uno que llegó sede el sur , para ser mas preciso de Nueva Imperial, el cabo Wenchicoy que tenía cara de gringo. Todos cornudos.
También estaban los civiles como don Mario Torres -cuyos cuernos se vieron hasta en Iquique-, el “Oso” Valdivia, el profesor Amonte, el señor Sánchez padre de René, Ricardo y Jannet, que también no se salvó de los cuernos del diablo y como no, doña Julia se las hacía con un ingeniero de la planta de lixiviasión; como no recordar -dijo el viejo- a doña Ermelinda que trabajaba en la pulpería como cajera -a ella la intentamos ver desnuda desde el techo de su casa-; don Adolfo Carvajal quien se fue con su amante a Iquique y su casa fue ocupada por una familia que llegó desde Tocopilla, una gran y numerosa familia que dejó plasmado su apellido "Araya" por sus escándalos.
Como el niño que era, jugaba siempre por calle Tarapacá. Con unos amigos confeccionábamos unas ruedas que guiábamos con un manubrio de alambre galbanizado. Pasamos tardes enteras jugando a lo mismo. Una de esas tardes la broma de un amigo terminó en una suerte de explosión de una de las ruedas. El rescate de un manubrio me llevó a un techo donde viví una de mis mejores experiencias en esto del cachondeo clandestino de Victoria. Fue cuando descubrí una mujer que gateaba por entre las claraboyas que le servían de parapeto, ciertamente se trataba de algo raro: una señora que al primer vistazo no reconocí pero que después de su confianza y descuido supe de quien se trataba.
Era la mujer de Torres más conocida como la "Flaca", diminuta pero con una silueta que la hacía ver muy atractiva. La seguí atentamente. Mi actitud de voyerista empedernido que en el futuro me haría un fotógrafo me dio la paciencia para observar su destino final. A mis casi 9 años conocí el perfil de la mujer que engaña a su marido y lo que son capaces de hacer ellas por conseguir su objetivo. Con el pasar de los días, ya éramos varios los que escondidos dejábamos ver a esa mujer en busca de su lechita.
Cuando faltaban dos días para Navidad don Mario, que también las oficiaba de ayudante de entrenador de la selección de fútbol debía viajar a Tocopilla en busca de un campeonato. El bus, en tanto, que debía pasar a las 6 de la madrugada retrasó su llegada por la cual el señor Torres regresó a eso de las 07.45 a su hogar en busca de café o algo para el abrigo. Hasta ese entonces "la flaca" -que ya había perdido la vergüenza- intentaba entrar ya no por el techo, sino por la puerta principal de la casa tatuada con el número 17. Torres, ya convertido en el cornudo oficial de la cuadra, la sorprendió en la puerta de la casa 17. Luego vino una brutal gresca que despertó a toda la cuadra, y donde Torres barrió el suelo con la mujer ante la mirada atónita y desesperada de los vecinos. Mi madre me dijo que eso le pasaba a las mujeres que se portaban mal con sus maridos. El amante de la Flaca, como los pacos, hicieron la vista gorda.
A pesar de todo los hematomas y heridas, la Flaca se fue con Torres a otra ciudad. Nunca más vi a esa cornudo, ni a la Flaca.
Esta es una vivencia que deja con historia a mi cuadra Tarapacá y a quienes viven de sólo recuerdos de la gran oficina salitrera Victoria, que fue la cuna de hombres grandes y revolucionarios, pero cornudos.

jueves, 19 de febrero de 2009